Principal > Prensa > Noticias > ¿Cuál es el mejor equipo de contención para el laboratorio?
En la actualidad, existen diversos equipos de contención que pueden utilizarse para una misma aplicación, por lo que en última instancia, es decisión del responsable del laboratorio, resolver que equipo prefiere o se adapta mejor a su metodología de trabajo y protocolo de evaluación y prevención de riesgos.
Para poder escoger adecuadamente un equipo de contención que se ajuste a las necesidades del usuario, ya sea una cabina de seguridad biológica o un aislador de laboratorio, es imprescindible conocer las aplicaciones, el uso y la naturaleza de los productos que se manipularán en su interior.
Este artículo pretende facilitar al decisor de la compra de estos equipos el conocimiento de los factores clave para que pueda escoger el sistema que más se adapte a sus necesidades:
1. Naturaleza de los productos a manipular y su nivel de riesgo
Si las muestras son de origen biológico, en función de la virulencia del agente patógeno que se manipule existen varios niveles de contención. Para poder escoger adecuadamente el sistema de contención, es imprescindible conocer el nivel de riesgo de los agentes biológicos que deben ser manipulados en ella. Estos se clasifican en grupos, según su diferente índice de riesgo de infección.
Si las muestras son de origen químico, básicamente substancias carcinogénicas o cancerígenas, mutagénicas o tóxicas para la reproducción (el resto de substancias químicas normalmente se manipulan en campana de gases), éstas no se pueden neutralizar fácilmente, por lo que se manipularán siempre con un sistema de tercer filtro debajo de la superficie de trabajo de la cabina para proteger al personal durante las operaciones de mantenimiento.
2. Que es necesario proteger
3. ¿Cuantas muestras se manipularan simultáneamente?
Si el usuario del equipo pretende manipular varias muestras o productos simultáneamente es importante que escoja un equipo en régimen de flujo laminar estéril, para minimizar el riesgo de contaminación cruzada entre muestras, en estos casos es recomendable el uso de cabinas de seguridad biológica clase II o aisladores. Si solo se manipulará un tipo de muestra en la cabina, se puede optar por el flujo laminar o turbulento.
4. Preferencia por un sistema con certificación.
Es importante que el usuario conozca las normativas y legislaciones existentes para este tipo de equipos antes de escoger adecuadamente.
Las cabinas de seguridad biológica están reguladas desde hace décadas por estrictas normativas legales, inicialmente locales (como la BS-5726 en U.K, la NF X44-201 en Francia o la DIN 12950 en Alemania) y posteriormente una única normativa Europea, la EN 12469. Existen varias entidades como TÜV o LNE... autorizadas para emitir la correspondiente certificación, siendo TÜV en Hamburgo la que goza de la mejor reputación por aportar rigurosos controles no solo a los equipos, sino también a la trazabilidad de la fabricación.
Para los aisladores, no existe ninguna normativa europea que regule su diseño, fabricación y métodos de ensayo de los valores clave, por lo que si el usuario precisa un equipo certificado, un aislador será una opción más compleja que requerirá de unos protocolos de validación específicos y aprobados por al menos el usuario, el fabricante y la entidad homologadora del laboratorio.
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