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09/11/2009¿Cuál es el mejor equipo de contención para el laboratorio?

En la actualidad, existen diversos equipos de contención que pueden utilizarse para una misma aplicación, por lo que en última instancia, es decisión del responsable del laboratorio, resolver que equipo prefiere o se adapta mejor a su metodología de trabajo y protocolo de evaluación y prevención de riesgos.

Para poder escoger adecuadamente un equipo de contención que se ajuste a las necesidades del usuario, ya sea una cabina de seguridad biológica o un aislador de laboratorio, es imprescindible conocer las aplicaciones, el uso y la naturaleza de los productos que se manipularán en su interior.

Este artículo pretende facilitar al decisor de la compra de estos equipos el conocimiento de los factores clave para que pueda escoger el sistema que más se adapte a sus necesidades:

1. Naturaleza de los productos a manipular y su nivel de riesgo

Si las muestras son de origen biológico, en función de la virulencia del agente patógeno que se manipule existen varios niveles de contención. Para poder escoger adecuadamente el sistema de contención, es imprescindible conocer el nivel de riesgo de los agentes biológicos que deben ser manipulados en ella. Estos se clasifican en grupos, según su diferente índice de riesgo de infección.

Si las muestras son de origen químico, básicamente substancias carcinogénicas o cancerígenas, mutagénicas o tóxicas para la reproducción (el resto de substancias químicas normalmente se manipulan en campana de gases), éstas no se pueden neutralizar fácilmente, por lo que se manipularán siempre con un sistema de tercer filtro debajo de la superficie de trabajo de la cabina para proteger al personal durante las operaciones de mantenimiento.

2. Que es necesario proteger

  • El producto: Si lo que se está manipulando en el interior de la cabina son productos sin riesgo biológico que precisan de condiciones de absoluta esterilidad, se recomienda el uso de aisladores de presión positiva. Si el producto que se manipula en el interior no presenta riesgo químico ni biológico pero precisa flujo laminar estéril sin condiciones de extrema asepsia, es recomendable trabajar con cabinas de flujo laminar en lugar de aisladores por su facilidad de trabajo en el interior y menor precio del equipo.
  • El usuario: Cuando se precisa manipular agentes microbiológicos de nivel 4 es primordial garantizar la protección del operario. Para estos casos es necesario el uso de una Cabina de Seguridad Biológica de Clase III.

  • El producto, el usuario y el medioambiente: Cuando se trabaja con microorganismos de nivel de Bioseguridad 2 y 3 es importante garantizar la protección del usuario, del producto y del medioambiente. Para estas situaciones, es aconsejable el uso de cabinas de seguridad biológica de clase II. Otra opción es el uso de Aisladores de presión negativa. Mientras que una cabina protege al usuario a través de una barrera de aire, el aislador es un sistema cerrado que protege al usuario a través de un cristal.
  • El producto, el usuario, el medioambiente y el personal de mantenimiento: Cuando el producto a manipular en el interior del equipo es una sustancia química peligrosa, como por ejemplo los medicamentos citostáticos y citotóxicos (substancias carcinogénicas o cancerígenas, mutagénicas o tóxicas para la reproducción), es importante proteger tanto al operario como al personal de servicio y mantenimiento encargado de cambiar los filtros del equipo cuando corresponda. En estas ocasiones es recomendable el uso de una Cabina de Seguridad Biológica Clase II o un aislador, ambos equipos con una tercera etapa de filtración bajo la superficie de trabajo. Se debe tener en cuenta que la ergonomía del usuario, el acceso al material de trabajo y la limpieza, en un aislador siempre es mucho más limitada que en una cabina de seguridad biológica por el simple hecho de que el operario dispone de mucha menos movilidad.

3. ¿Cuantas muestras se manipularan simultáneamente?

Si el usuario del equipo pretende manipular varias muestras o productos simultáneamente es importante que escoja un equipo en régimen de flujo laminar estéril, para minimizar el riesgo de contaminación cruzada entre muestras, en estos casos es recomendable el uso de cabinas de seguridad biológica clase II o aisladores. Si solo se manipulará un tipo de muestra en la cabina, se puede optar por el flujo laminar o turbulento.

4. Preferencia por un sistema con certificación.

Es importante que el usuario conozca las normativas y legislaciones existentes para este tipo de equipos antes de escoger adecuadamente.

Las cabinas de seguridad biológica están reguladas desde hace décadas por estrictas normativas legales, inicialmente locales (como la BS-5726 en U.K, la NF X44-201 en Francia o la DIN 12950 en Alemania) y posteriormente una única normativa Europea, la EN 12469. Existen varias entidades como TÜV o LNE... autorizadas para emitir la correspondiente certificación, siendo TÜV en Hamburgo la que goza de la mejor reputación por aportar rigurosos controles no solo a los equipos, sino también a la trazabilidad de la fabricación.

Para los aisladores, no existe ninguna normativa europea que regule su diseño, fabricación y métodos de ensayo de los valores clave, por lo que si el usuario precisa un equipo certificado, un aislador será una opción más compleja que requerirá de unos protocolos de validación específicos y aprobados por al menos el usuario, el fabricante y la entidad homologadora del laboratorio.